Paco Sardaña, constructor en Periodismo

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Juan Francisco Sardaña Fabiani (Fotografía: Álex Domínguez).

Pocos periodistas pueden incluir en su currículum el “exdirector” tantas veces. Juan Francisco Sardaña Fabiani. Paco Sardaña, puso su nombre a la cabecera de, al menos, cinco diarios: “La Provincia” (Las Palmas, 1968-1972), “La Verdad” (Murcia, 1972-1982), “Canarias7” (Las Palmas, 1982-84), “Información” (Alicante, en dos ocasiones, en 1984 y en 1987-88). Además, en su condición de adjunto al Director General de Prensa Ibérica (EPI), participó en la fundación de varios diarios del grupo en Murcia, Granada, Málaga y Zamora, como había hecho en “Canarias7”, de la que fue fundador y director. Una trayectoria profesional intensa y variada que habla mejor que cualquier “currículum” de su vocación y capacidad periodística.

Paco había nacido en Valencia el 28 de junio de 1941. El cáncer le ha impedido cumplir este próximo verano los 80 años. El apellido materno, Fabiani, está escrito en las portadas de la concatedral de San Nicolás y del monasterio de la Santa Faz, ya que un antecesor valenciano suyo, seguramente de origen italiano, predicó en ambas iglesias. Inició sus estudios en el Colegio El Pilar, de los Marianistas, de Valencia y Madrid. Realizó cursos de Derecho en la Universidad de Valencia y se licenció en Ciencias de la Información en la Escuela de Periodismo de la Iglesia, situada en Madrid, junto al Colegio Mayor “San Pablo”, en el campus de la Complutense. Siguió cursos de prensa regional en Francia e Italia, unas enseñanzas que siempre recordaría cuando desde “La Verdad” impulsó, siguiendo el ejemplo del “Ouest-France”, las ediciones de Murcia, Cartagena, Alicante, Elche y Albacete. Sus primeros años de periodista fueron en la Redacción del semanario católico “Signo” y en las agencias “Prensa Asociada” y “Logos”. Entre 1963 y 1967 fue en “La Verdad”, en Murcia, redactor, jefe de la sección de Información Regional y redactor-jefe, hasta que, en 1968, se trasladó por primera vez a Las Palmas de Gran Canaria para levantar la tirada, ya como director, al diario “La Provincia”. De allí volvería a su larga etapa de diez años al frente de “La Verdad”, donde el domicilio del director estaba en el mismo edificio que ocupaban la Redacción y los Talleres de linotipias, confección e impresión. Su vida transcurrió esos años de un piso a otro, de arriba a abajo, oliendo tanto él como sus hijos el olor del plomo y de la tinta.

Desde ese domicilio en Murcia me llamó a mi casa en las primeras horas del día 20 de noviembre de 1975 para decirme que saliera a las calles de Alicante para buscar las primeras reacciones e impresiones sobre la muerte de Franco. Recuerdo muy bien aquella llamada que me levantaba de la cama de madrugada. Serían alrededor de las tres. En el baño, mientras me aseaba, puse un transistor pequeño, de bolsillo, y comprobé que en Radio Nacional seguían dando música bailable. Llamé a la centralita de “La Verdad” para que me pusieran con el director y le dijo: “Paco, no me gastes bromas a estas horas que he despertado a mi mujer y casi se despierta la niña. ¿Cómo puede haber muerto Franco si RNE sigue con su programación habitual de madrugada?”. “Hazme caso, sal a la calle y búscate la vida, que a la primera edición con la agonía de Franco seguirán varias”. Así fue, hasta cinco ediciones. En la tercera ya se incluía en la portada de esa edición una crónica mía que contaba cómo fueron los momentos de conocerse la muerte de Franco en la entonces “Casa-Prisión José Antonio”, donde Pilar Primo de Rivera y todos los máximos dirigentes del Régimen en la provincia asistían a una misa en la que por primera vez, en el momento de la oración a los difuntos, se citó junto al fundador de Falange al Generalísimo dictador, máximo dirigente del Movimiento y jefe vitalicio del Estado. Aquella primera crónica, ampliada, la envié también a “Cambio16”, del que era corresponsal al igual que de “La Vanguardia”. Encabezó la crónica del especial de la revista madrileña que no llegó a los quioscos porque fue secuestrada. En las siguientes ediciones de aquel día en “La Verdad” aparecieron nuevos textos enviados por teléfono desde la Redacción de la calle Navas a Murcia. Paco Sardaña, en nuestro nuevo encuentro profesional en “Información”, me regaló hace unos años todas las ediciones de “La Verdad” del 20.11.1975 que ahora, digitalizadas, se conservan en el Archivo de la Democracia de la Universidad de Alicante.

Juan Francisco Sardaña fue miembro de las Asociaciones de la Prensa de cuantos lugares estuvo, así como de la Federación de Asociaciones de la Prensa y de un club de directores de Alicante de corta vida. Tenía el Premio Nacional de Periodismo “M. Medina”, el Premio extraordinario de la Lotería Nacional a la mejor difusión en prensa escrita, además de otros premios periodísticos y por artículos. En 1975, lo recuerdo bien, recibió la Encomienda Civil de la Orden del Mérito Agrícola de un ministro, Tomás Allende García-Baxter, al que causé algún problema al descubrir el tránsito por España hacia la CEE de los cítricos marroquíes, una información que Paco publicó pese a todas las presiones, que no fueron pocas.

Paco Sardaña con su esposa Lola y sus hijos María Dolores, Juan Francisco, David, Miguel, Jaime y María Aurora (Fotografía: Archivo Familia Sardaña-Ripoll).

Descanse en paz quien fue ejemplo y amigo de una amplia generación de periodistas, y reciban su viuda, Lola Ripoll, e hijos, María Dolores, Juan Francisco, David, Miguel, Jaime y María Aurora, este testimonio de recuerdo y reconocimiento a quien fue un constructor de periodistas.

José María Perea, periodista

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