Acto de nombramiento “Asociado de Honor” de la APPA al locutor Vicente Hipólito Díaz-Pacheco el 25/7 a las 19:00 en la sede de San Fernando de la UA

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Asistirán sus hijos M.ª José, M.ª Mar y Vicente.

Vicente Hipólito Díaz-Pacheco, el adolescente extremeño que entró en Radio Alicante-Cadena Ser con 14 años hasta convertirse en la voz que inundaba las mañanas informativas de los oyentes alicantinos. Amable, cercano, enamorado de la radio, Vicente Hipólito Díaz-Pacheco nos ha hecho especiales, protagonistas de sus historias y de la de todos, nos ha hecho felices.

La Asociación de Periodistas de la provincia de Alicante decidió en 2021 su nombramiento como “Asociado de Honor” de la APPA, título honorífico que recibirán, en su nombre, sus hijos M.ª José, M.ª Mar y Vicente, el próximo lunes 25/7 a las 19:00 horas en un entrañable acto, que contará con las anécdotas, historias y vivencias de sus amigos y compañeros, los periodistas Benjamín Llorens, Blas de Peñas y Pedro Romero. Además, también nos acompañará Inma Serrano con su guitarra. Un evento que cuenta con la colaboración de la sede de la Universidad de Alicante, donde tendrá lugar (C/ San Fernando, 40).

Anuario 2021: 16 amigos y compañeros y sus hijos

En el Anuario 2021, sus tres hijos, y 16 amigos y compañeros, que compartieron tiempo y trabajo con él, escriben sobre el amor y entrega a la radio del locutor Vicente Hipólito Díaz Pacheco.

Vivir sin pared, por M.ª José, M.ª Mar y Vicente

Crecer al lado de mi padre me descubrió infinidad de lecciones que no olvidaré nunca. Aprendí que la vida es trepidante y apasionante, que puedes tener amigos de todos los colores y maravillosos colores en todos los amigos, que tu profesión te puede llenar la nevera, pero sobre todo el corazón y que el trabajo es un lugar para vivir historias y, con suerte, para volar.

Ahora, con los años, me doy cuenta de la excepcional fortuna que tuve al haber crecido con unos padres vocacionales en su profesión y, más difícil e importante, en la vida. De mi padre me enamoraba su sinceridad y su amplitud en la mirada. Su inteligencia y afinada crítica en los análisis de la actualidad, su generosidad y su humor. Así lo recuerdo yo claramente. 

Cuando estudiaba de pequeña y por la noche ya no podía más y me iba a acostar, mi padre, que siempre andaba despierto hasta las tantas de la noche, me decía: “termina de estudiar, que la noche no tiene pared”.

Con el tiempo me di cuenta que para mi padre la noche no era lo único que no tenía pared. La vida tampoco. Las ganas de informar, de vivir, de convocar y de celebrar no tenían pared. Así como la promoción de proyectos que sumaran, ayudaran o pareciera que podían mejorar esta ciudad que tanto quiere. 

Tampoco encontraba pared a la hora de conectar con su interlocutor. Todo el mundo sabía que mi padre simpatizaba de un lado, de unas ideas, de una forma de entender lo justo o lo social, pero él tenía amigos de todas las ideologías: si eran demócratas y respetuosos era suficiente. “Buena gente” decía cuando hablaba de alguien que le gustaba. Las personas son lo primero y después está lo demás, ideas políticas, costumbres, gustos. Eso me contaba cuando me hablaba de su mejor amigo. Es un gusto ver de cerca que puedes querer, respetar e incluso admirar muchísimo a alguien muy alejado de tu forma de ver el mundo. Es realmente liberador que siempre lo que une a las personas esté por encima de lo que las separa. Eso es lo que me quedaba claro al escuchar la vida a través de su corazón, a través de su preciosa voz, a través de sus ojos.

Es un privilegio haber sido testigo de la pasión, el gusto, el detalle y sobre todo la ilusión en todo lo que hacía. Es uno de los mejores legados que nos ha dejado y que intentamos reproducir en nuestras vidas. A un padre siempre hay que hacerle caso y por eso cada día queremos hacerle el favor de ser felices. Hoy aprovechamos este espacio para darte las gracias. Gracias papá por dibujar así el mundo en el que crecimos. Gracias por vivir sin pared.


Nos hizo el favor de hacernos felices, por Pedro Soriano

Extraemos algunas de las declaraciones que Vicente Hipólito realizó a Pedro Soriano en 2011 para Las provincias:

«Le confesé a un técnico, Juan Lázaro, que quería ser profesional de la radio y me dijo que me tenía que quitar el acento extremeño». Así que se metía, todos los días una hora, en un estudio y su amigo técnico le corregía los defectos, «las chicas en el baile me buscaban para que hablara, no para bailar».

También le encargan un programa nocturno, de esos que tienen magia, «se llamaba Radio Alicante, madrugada, música y amistad, de una a tres». Y la radio en la noche, ya se sabe, es otra cosa, aparecen amigos, colaboradores espontáneos, «cuando salía de la emisora cualquier taxista me llevaba a casa sin cobrarme», recibía llamadas desde todas partes… «un día me llevaron una botella de coñac y los periodistas venían cuando se cerraba la edición, otra noche nos comimos un jamón».

Me cuenta también una anécdota entrañable, «mi mujer estaba de maestra en Montesinos y cuando quería hablar con ella le ponía ‘Lady Pepa’, de Los Pekeniques y ella me llamaba enseguida, se quedaba toda la noche escuchándome».

La radio de ahora es diferente a la de hace diez años, me dice con cierta melancolía, «ahora no hay tiempo para nada, todo se centraliza en Madrid y Valencia, yo soy de los últimos mohicanos que han tenido tiempo de emisión».

El movimiento vecinal alicantino le propuso para que le diesen su nombre a una calle, «Alicante es mi ciudad y mi casa, aquí quiero continuar para siempre», y así será.

Vicente Hipólito entrevista a Joan Lerma en 1987 (Fotografía: Perfecto Arjones).

Maraton man , por Benjamín Llorens

La primera vez que vi a Vicente Hipólito era yo un chavalín de pantalón corto que desde mi barrio del Plá del Bon Repós subía la empinada cuesta del Castillo para ver la Olimpiada Musical que organizaba Radio Alicante SER con grupos de toda la provincia y la presentación de un joven de fino tupé y decorosa americana, un presentador con ritmo: Vicente Hipólito Díaz-Pacheco, para muchos de nosotros, periodistas y ciudadanos, un referente en la radio alicantina desde aquellos años 60.

Vicente ha sido un maraton man de la Radio con mayúsculas.

Ha tocado todos los palos dejando huella. Cuando por juvenil edad le correspondía fue dinamizador de la vida musical alicantina. Cuando el Hércules vivía momentos más felices, el legendario Carrusel Deportivo era testigo de sus intervenciones para toda España. Fue locutor de madrugadas y presentador de magazines en las mañanas de una radio salpicada de concursos y entrevistas. Cuando la censura saltó por los aires se convirtió en pionero de las tertulias políticas y las largas noches electorales en las que todos, pero todos, los políticos pasaban por los estudios donde Vicente ejercía de perfecto maestro de ceremonias. Paseó por todo Alicante, barrio a barrio, despidiendo cada día a la audiencia con su habitual optimismo (“Háganme el favor de ser felices”).

La vida profesional de Vicente ha sido una carrera de fondo, desde su ingreso como botones hasta su despedida como referente de la radio en Alicante. Es un auténtico maraton man y para mí un honor haber sido su compañero en la EAJ-31 Radio Alicante.


Radio en vena, por Blas de Peñas

“¡¡¡Háganme el favor de ser felices!!!” La frase no es suya. Pero se la apropió y acabó siendo su bandera. La frase la popularizó en Radio Madrid de la cadena SER (Sociedad Española de Radiodifusión) el desaparecido Joaquín Prat (padre). Competía con Bobby Deglané y su “Cabalgata fin de semana” y con José Luis Pécker. También en la SER.

“Háganme el favor de ser felices” fueron las últimas palabras utilizadas por Vicente Hipólito Díaz-Pacheco cuando cerró su micrófono y despidió el programa “Hoy por Hoy” tras más de cuatro décadas en la emisora decana de Alicante. Cuatro décadas que comenzaron, más o menos, así.

Corrían los años sesenta cuando se abrió la puerta de mi despacho y apareció el entonces director de Radio Alicante, EAJ 31 (Cadena Ser), Juan de Dios Aguilar Gómez, acompañado de un jovencísimo chaval, rubiete y mofletudo, con pantalones bombachos y sonrisa tímida. “Mira a ver qué puedes hacer con éste”, fueron las palabras del director. “Éste” era Vicente Hipólito, recién llegado a Alicante desde la extremeña Valencia de Alcántara.

Manos a la obra. En unas cuantas semanas, Vicente Hipólito se encargaba de confeccionar la guía por palabras de la emisora (“Lleve un reloj de Espinosa y no piense en otra cosa”; “La Cocina, Castaños 44, más arriba del Teatro”; etcétera, etcétera). Su voz no había empezado a sonar por los micrófonos de la emisora decana. Llegaría después, con el paso de los años y el traslado de la emisora desde el 55 de la calle García Morato al 16 de la calle Pintor Velázquez. Nació la FM (Frecuencia Modulada).

Y con la FM nació el locutor Vicente Hipólito. El entonces director de la radio, Antonio Serrano, me encargó la puesta en marcha de la nueva emisora. 12 horas de emisión al día. Doce horas que compartí con Vicente Hipólito, quien, meses después, se hizo el amo gracias a una voz perfecta para el oyente y una profesionalidad digna de elogio.

Profesionalidad demostrada en uno de los mayores acontecimientos musicales que se dieron por aquel entonces en Alicante: El concurso de grupos musicales. Un concurso en la explanada del Castillo de Santa Bárbara que trajo a la ciudad alicantina a grupos tan de moda entonces como Los Bravos, Los Pekenikes y Los Mustang. Un concurso que ganaron Los Bravos gracias a “La motocicleta”, que cantaba magistralmente Mike Kennedy.

¡Cuánto ha llovido desde entonces! El chaval de Valencia de Alcántara convertido en santo y seña de la Cadena SER en Alicante. La voz del “Hoy por hoy” y tantos otros programas, con un ligerísimo salto en el desaparecido “Primera Página”, que vivió cinco años y en el que Vicente Hipólito dejó su firma en unos pocos artículos que le sirvieron para descubrir que lo suyo no era la prensa sino la radio. Y a ella se dedicó en cuerpo y alma.

En la radio lo consiguió todo. Fue amigo no sólo de los políticos de izquierda (lleva el socialismo en la sangre) sino, también, de los de derechas y centro. Los sindicatos siempre encontraron su apoyo, lo mismo que las asociaciones de vecinos, y el oyente, su oyente, le fue fiel hasta el último adiós. Un adiós que no fue adiós, sino “hasta luego”, que Vicente Hipólito repite cada día desde su retiro en la Playa de San Juan cuando por la mañana, junto al fisio que lo pone a punto en “La Marjal”, le recuerda: “Maestro, esa señora me ha pedido que le salude. ¿Qué le digo?” “Dile, que me haga el favor de ser feliz”.


A mi amigo, por Pedro Romero

Vicente Hipólito es, sin duda, el último comunicador y el que mejor representa toda una época de la radio alicantina. Con una expresión siempre amable llegaba a sus oyentes, que oían lo que querían oír y entendían lo que Vicente les trasladaba. Si se hablaba de política daba igual que los interlocutores fueran de una u otra tendencia, Vicente llevaba hasta el oyente lo que éste necesitaba saber.

Vicente Hipólito es un alicantino extremeño que no ha olvidado sus orígenes y que procuraba “refrescar” periódicamente. Durante muchos años compartimos mesa y mantel con “Los amigos del arroz” de Juan Antonio Montesinos, y nos llevó al Congreso de los Diputados para dejar constancia de los beneficios que procuraban a la democracia esas reuniones mensuales entre el político y los periodistas que acudíamos con el interés de saber qué se cocía en el Parlamento, contado por un hombre de experiencia que tenía siempre el interés puesto en Alicante.

Aún recuerdo cuando Vicente y yo apoyamos hacer una retransmisión regional en la que interviniéramos todos los medios, simultáneamente, y con su indicativo, para demostrar que éramos capaces de exhibir con voz única el mensaje que pudiéramos pretender dar desde toda la Comunidad. Intervinimos desde la Plaza de España, y con un acto de Hogueras, las fuerzas vivas de Alicante y los representantes, todos; al igual que estuvieron los de Castellón y Valencia. Celebramos como acontecimiento extraordinario aquella iniciativa que nunca más se llevó a cabo, pero demostramos que habíamos conseguido transmitir con un solo indicativo de “Transmite la radio de la Comunidad Valenciana”, la voz de más de 20 emisoras “simultáneamente” y en hora de mayor audiencia, de 13:30 a 14:00 horas.

Cuántas veces me pedía que fuera al estudio de Radio Alicante para que, como portavoz del equipo de gobierno, animara el ambiente político de la ciudad que estaba un tanto dormido. A esta llamada acudía Dopazo, que se disputaba con Vicente el titular sacado de la entrevista-conversación que acabábamos de hacer. Y así desde 1991 hasta bien entrado y superado el 2007. Esto eran conversaciones políticas. Manteníamos una relación de amistad como compañeros de radio. Él en Radio Alicante, yo en Radio Nacional de España, que inauguramos en junio del 67. Luego nos remontamos en el tiempo 54 años.

Pero Vicente se jubiló y nos olvidamos de él. Ahora he sabido que su salud no es buena, la mía y la de muchos compañeros de entonces, tampoco. Tiene a su mujer y a sus hijos cerca, muy cerquita, y recibe cada mañana los beneficios de un clima fantástico. Y que en esta ocasión, también el deseo de verlo pronto recuperado paseando por la Playa de San Juan con la compañía de Fini, su mujer, que es un cielo de señora.


El periodismo útil, por Toni Cabot

Ocurrió hace más de 25 años, con motivo de la presentación del libro biográfico de Míriam Blasco El precio del oro que me disponía a presentar en sociedad. Creo recordar que pasé por la sede de la Cadena Ser en la alicantina calle Calderón de la Barca para dejar un ejemplar a Luis Antonio Prieto, entonces responsable de Deportes de Radio Alicante, pero no recuerdo exactamente cómo advirtió mi presencia. Lo cierto es que, al pasar cerca del estudio, cuando me disponía a abandonar la emisora, me hizo una señal para que entrase a verle en el descanso publicitario. Hipólito, el gran Vicente Hipólito, primera autoridad de las ondas alicantinas, ya conocía que iba a presentar el libro sobre Míriam y, sin más y ante mi sorpresa, me hizo permanecer en el estudio para improvisar media hora de intensa entrevista que mantengo fresca en mi memoria. “Las cosas salen mejor si se hacen así: calentito, calentito”, escuché boquiabierto tras sugerirle que podría volver otro día si deseaba preparar el encuentro.

Desconozco qué hubiera deparado una cita posterior, de lo que sí estoy convencido es de que difícilmente hubiera completado un mejor guion para desgranar un libro que todavía no había sido presentado en sociedad.

Esa es la habilidad de un periodista de oficio como Hipólito, el locutor que siempre escuchaba antes de hablar, el profesional que abrió como nadie la radio a la ciudad, el que encontró en la proximidad del vecindario la guía del periodismo útil.

Siempre pensé que de ahí nacía su éxito. Al mismo tiempo que abría el micrófono para la justificada queja del ciudadano, otorgaba la venia a la explicación del responsable público aludido. Por esos raíles, por esa manera de entender el oficio, fue generando el cartel de confianza que hoy mantiene como credencial, digno de un profesional que nunca desvió el trazo.

No, Hipólito no precisaba guiones previos. La escaleta anidaba en su mente, el guion brotaba espontáneo (“calentito, calentito”) de una voz que acumulaba tanta experiencia como sabiduría. Él se enamoró de la radio y la radio lo eligió a él. De aquella radio que únicamente pretendía ser útil, de ese periodismo que daba voz a la queja, de ese oficio, alejado de la aburrida y repetitiva tertulia, que siempre andaba enfrascado en mejorar la sociedad y la convivencia. Por todo eso perdura. Perdurará siempre.


Enorme…, por Silvia Cárceles

Durante 50 años de su vida, Vicente Hipólito abrió cada mañana la puerta de su estudio en Radio Alicante; tempranito, con un buen puñado de papeles cuidadosamente anotados bajo el brazo, un café en la mano y una sonrisa en el rostro. Enorme. Su sonrisa y él, los dos. Y es que, como profesional y, fundamentalmente, como persona, Vicente es enorme. Y nosotros, sus compañeros de Radio Alicante, somos muy afortunados por haberle visto entrar cada mañana por esa puerta, por haber aprendido tanto de él y por tenerlo en nuestras vidas. Enormemente afortunados.


Artesano de la comunicación, por Joan-Vicent Hernàndez

Has sido el mejor alquimista de la palabra durante muchos años. Nadie te ha podido disputar el cetro de una sabiduría popular innata, que has transmitido día a día a cada uno de tus miles de oyentes. Desde tu atalaya de la SER has ilusionado corazones y has apaciguado tensiones. Muy pocos pueden presumir de la objetividad de la que has hecho gala en tu calidad de mago y artesano de la comunicación.


Buen periodista y periodista bueno, por Ramón Gómez Carrión

Figura del periodismo alicantino. En prensa como en el toreo hay figuras y figurines. Figuras han sido José María Manzanares (también lo es su hijo) y Luis Francisco Esplá, entre otros. Vicente Hipólito no es un periodista más. Un buen periodista y un periodista bueno. Ha sido un radiofonista insigne y lo será siempre en la memoria de los alicantinos que lo hemos tratado y tenido como amigo y que ahora lo disfrutamos menos por culpa de su enfermedad. Siempre querido y mimado por su esposa, Fini, esa gran mujer a la que reverenciamos y admiramos. Los dos son un monumento a la inteligencia y a la bondad. Vicente lo ha sido todo, lo es y lo será. Porque era un todoterreno espiritual (con genio e ingenio) de lujo.


La felicidad en las ondas, por Ezequiel Moltó

Vicente Hipólito es la voz de la radio en Alicante. La historia de las ondas no se puede escribir sin él. Fueron horas de entrevistas, entretenimiento, noticias y radio en estado puro. Tuve la suerte de trabajar con él durante años, de hacer avances informativos en su programa y compartir buenos ratos de mesa, mantel y vino. Despedía su programa con la frase: Háganme el favor de ser felices. Y es que lo suyo era la felicidad en las ondas.


Manuel Alberola Manero

Si su compromiso era informar, entretener, escuchar y lograr la participación de sus oyentes, ese era el sueño, real y cercano, de Vicente Hipólito en el quehacer diario de su radio.

Ocio, salud, moda, humor, tertulia, famosos, música, deporte, oyentes…, miles de oyentes en sus programas, los más participativos de la radio y la radio más cercana y más abierta, la que con su personalidad realizaba Vicente Hipólito.

Su famosa frase: “Háganme el favor de ser felices” perdurará entre todos nosotros.

Vicente Hipólito junto a Raquel Teherán, Félix Parreño, Manuel Mira, Benjamín Llorens y Manuel Alberola.

Inma Serrano

Vicente Hipólito representa “LA RADIO” con mayúsculas. Desde que tengo uso de razón recuerdo a Vicente capitaneando en las ondas, representando este Alicante que es de quienes se enamoran de la ciudad, de quienes nacen en ella, representando algo tan alicantino como ser el mejor anfitrión, como cuando conseguía esa complicidad en la que envolvía a cada uno de sus invitados y mostraba cada historia de un modo tan cercano y ameno.

Recuerdo una vez que vino con su inseparable Fina a casa, yo estaba cocinando, y como me contaba que las patatas fritas había que cocinarlas en dos tandas, su receta, no tener prisa para conseguir un buen plato. Lo importante, saborear la vida. Vicente, qué gran ejemplo. Y como siempre se despedía: “Háganme el favor de ser felices”.


Carlos Arcaya

Radio Alicante nació el 5 de febrero de 1933. Está a punto de cumplir sus primeros 90 años de existencia. De todo este periodo, durante medio siglo, Vicente Hipólito ha sido su piedra angular, su estrella…

Es cierto que solo su longevidad demuestra la importancia que para la radio alicantina ha tenido Vicente Hipólito, pero, para mantenerte tanto tiempo en antena, hay que valer mucho, hay que ser muy bueno, hay que querer mucho a tu profesión y a la gente que te escucha.

Y yo, me siento afortunado, puedo decir que he tenido el privilegio de trabajar con Vicente Hipólito.


José María Roselló

Conocí a Vicente Hipólito a finales de los 60, cuando me invitó a formar parte del jurado de sus famosas “Olimpiadas Musicales” que causaban furor entre los jóvenes de entonces.

Pese a que nuestras vidas profesionales discurrieron por canales diferentes (Radio Alicante y Radio Popular), lo cierto es que siempre existió entre nosotros respeto mutuo y, con el tiempo, profunda amistad.

Concederle la distinción de “Asociado de Honor de la APPA”, será una acertada decisión que, sin duda, ratificarán sus miles de oyentes y entrevistados.


José Emilio Munera García

Con perdón por la nostalgia y la autocita, en los noventa tuve el privilegio de compartir con Vicente los micrófonos de Radio Alicante durante 11 años. En esos casi 4.000 días, nunca faltaron su apoyo ni su ayuda como gran conocedor de esta ciudad y provincia. Porque antes que un magnífico comunicador y un excelente entrevistador –cercano, expansivo, generoso, intuitivo…–, este alicantino de Valencia de Alcántara siempre ha sido una gran persona. Con un don de gentes insuperable, cada día nos pidió el favor de ser felices. Y en eso estamos, Vicente. Gracias por recordárnoslo.


Rafael Rodríguez de Gea

Extremeño de nacimiento, alicantino de adopción. Llegó a nuestra ciudad con tan sólo catorce años. Es amigo de sus amigos. Conocí a Vicente, aun siendo de la competencia (trabajaba en Radio Popular COPE), a través de su programa estrella a finales de los 60 “Olimpiada Musical Alicantina”. Me invitó a que formase parte del jurado y allí estuve, pero no acaba ahí nuestra amistad, que hasta la fecha continúa a pesar de los pesares, ya que en su programa “Radio Alicante, madrugada y amistad”, también era uno de sus invitados. Tenemos muchas anécdotas en común, pero necesitaría mucho más espacio para contarlas. ¡Ah!, como bien dice él, la frase que le hizo todavía más popular de “Háganme el favor de ser felices”, no es suya, sino de otro compañero ya desaparecido al que le unía también una buena relación. Vicente, gracias por tu amistad, por tu saber estar, por tu profesionalidad y por ese amor demostrado a esta tierra alicantina. Ya sabes que te haré caso “intentaré ser feliz”, un fuerte abrazo, amigo. Porque como decía el desaparecido Emilio Álvarez Antón: “Ser alicantino es amar, sentir y conocer sus cosas”.


Pedro Alacid Clemente

Recuerdo ver a Vicente en el estudio de Radio Alicante, junto a un teléfono y unas cuartillas en blanco, donde, bolígrafo en mano, anotaba historias y protagonistas que llamaban su atención.

Porque para él tan importantes han sido las historias de los colectivos sociales como las iniciativas políticas o las inquietudes de quien a él acudía.

En aquel estudio, sentado junto a él o teléfono en mano, Vicente escuchaba y se interesaba por esas historias justo antes de contárnoslas cada día en antena.

Y cómo no recordar su ruego más sincero, con el que se despedía a diario de quienes le escuchábamos: ¡Háganme el favor de ser felices!